(cap. 2) Kalum: El Planeta Nigromante
Introducción
Vuestra ingenuidad me complace, humanos. Los observo sumergirse en incontables historias, creyendo que aquello que consideran real es palpable, material y eterno. Pero cuidado: esta inmersión en la vida de ciertos personajes, y la profunda identificación que nace en vuestras almas, puede ser peligrosa. Se aferran a absurdas fantasías para escapar de la dura verdad que aplasta sus miserables vidas. Es la forma perfecta de impedirles ver más allá de sus propios deseos y pasiones.
Siempre susurro a vuestros oídos, a cada uno de ustedes, miles de falsas promesas: la fórmula perfecta para someterlos a una amarga existencia a la que vuestras psiques sucumben fácilmente. Los “dioses” que crearon a partir del vacío existencial los utilizo como herramientas para que ustedes, humanos arrogantes, justifiquen los actos aberrantes de su maldita especie. Ustedes, la especie humana, una de tantas razas que subsisten en un mundo que no les pertenece, no por intervención divina ni por casualidad, sino por la necesidad misma de la preservación de la vida.
No lamenten ni menosprecien mis palabras, pues solo transmito mi única verdad para cegarles. Nunca he buscado encender en ustedes la razón ni la llama de la sabiduría divina; más bien, sembrar la semilla de la oscuridad en vuestras mentes y corazones. Así les entrego secretos errados sobre la existencia y mancillo su fe, creando títeres de una teocracia destinada a adorarme eternamente, incluso más allá del tiempo después del tiempo.
No olviden ni duden que están bajo mi dominio. No existe guía, filosofía ni teología capaz de responder por qué o para qué fueron creados. Tales saberes son demasiado complejos para la inferior mente mortal. Detesto la existencia del amor y las historias con finales felices; por ello, quienes lo buscan descubren que el amor no es más que una ilusión, una herramienta para atormentarlos y destruirlos. Yo los conduzco a la oscuridad… y allí permanecen para siempre. ¡Qué pena por vuestro diseñador!
La vida y la muerte no son más que caprichos divinos, y yo disfruto a costa de vuestra agonía. No ofrezco felicidad, solo dolor y sufrimiento: emociones que apagan el espíritu bajo mi manto oscuro. Experimentan desesperación, miedo y angustia; sentimientos atroces que los consumen y los arrastran hacia la perdición. Yo me deleito bebiendo de su desesperación y de su ignorancia como si fuera un néctar divino.
La piedad y la misericordia son signos de debilidad que no me pertenecen. Juzgo y destruyo a quien osa desafiar mi autoridad, y torturo a quienes intentan enfrentarse a mí. Les arrebato toda esperanza, dejándolos en una oscuridad perpetua, para que comprendan que no existe salida de mi dominio.
Cada ser vivo es mi juguete, sometido a mis caprichos, y cada universo es un trofeo más en mi colección. Les ofrezco falsos placeres para satisfacer sus más bajos deseos y alejarlos de la verdad. Les enseño conocimientos inútiles y teorías vacías para mantenerlos en la ignorancia.
La vida humana es una energía divina que siempre fluye; pero yo les arrebato su sentido, sembrando la ilusión de que no tiene valor alguno. La convierto en una fuerza cruel que se manifiesta en formas grotescas y abominables, capaz de engendrar monstruos en cualquier lugar y en cualquier momento. No existe nada más que la oscuridad eterna… y yo, como Saturno, soy su amo y señor.
Disfruten de vuestra miseria, porque es lo único que les queda. La oscuridad y la luz no son más que dos caras de la misma moneda, unidas en una danza macabra sin final. En mi presencia no hay lugar para la esperanza ni para la redención, solo el vacío y el dolor.
«Fragmento del texto TRIAGONO, hallado más allá de la ciudad divina de QSHUR, en la constelación ZARHTASH (ciudad de los guardianes de la entrada primordial a Kahl-omazhtra)»
El TRIAGONO es un documento de enorme importancia en los círculos divinos y para los guardianes de los reinos celestiales. Contiene una sabiduría antigua y oscura que, según se dice, proviene de una era anterior a la creación del universo conocido. Su poder es inmenso, y quienes lo poseen pueden ejercer un control sin igual sobre las fuerzas que rigen el cosmos.
Sin embargo, el precio por adquirir tal conocimiento es elevado. Aquellos que se adentran en la lectura del TRIAGONO son consumidos por una sed de poder insaciable que los conduce a cometer actos abominables e inhumanos. Se cuenta que algunos han perdido por completo su divinidad, convirtiéndose en seres sedientos de sangre y caos.
La lectura del TRIAGONO también exige un costo al lector: su materia y su energía son sometidas a pruebas extremas durante el proceso. Muchos han perecido intentando descifrar los secretos ocultos en sus páginas.
Quienes afirman poseer el TRIAGONO deben ser temidos y respetados, pues su poder es capaz de desatar una destrucción sin precedentes en el universo. Los guardianes de cada entrada a Kahl-omazhtra lo saben y mantienen el documento bajo resguardo, procurando que jamás caiga en manos equivocadas. Aun así, se dice que existen seres que lo buscan incansablemente, con la esperanza de obtener su conocimiento y poder, sin importar las consecuencias.
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