(cap. 1) Kalum: El Planeta Nigromante
Esta es la última reedición que hago a este texto. Lo he pulido durante los últimos años desde su publicación en febrero de 2019.
Durante varios años he trabajado arduamente en este proyecto, que representa uno de mis mayores logros: escribir y publicar mi primera historia de ciencia ficción. Aunque soy un desconocido para la mayoría del mundo, me enorgullece decir que mi esfuerzo está plasmado en cada página de esta extensa y emocionante historia. En ella intentaré transmitir una amplia gama de emociones, desde el suspenso y el terror hasta la depravación y la locura misma. Mi objetivo es trascender, llegar a los corazones de los lectores y que mi obra sea el inicio de algo mucho más grande.
Es cierto que la historia que presento proviene de mi propia imaginación; pero siento que no estoy solo en este proceso creativo. Una voz interna, que algunos podrían llamar locura, me guía en la escritura, arrastrándome a través de lugares oscuros y desconocidos. Esta voz interna, o racionalidad alterna, posee una fuerza misteriosa que me impulsa a dar vida sobre el papel a la historia primigenia del infinito y todo lo que lo complementa.
Esa racionalidad alterna se oculta en las profundidades de mi mente, toma control de mi mano derecha y me fuerza a crear personajes y situaciones que a veces parecen extrañas y desconocidas. Al inicio, no entendía qué era eso que me motivaba; no obstante, he llegado a aceptarla como parte fundamental de mi proceso de creación.
Debo advertir que ciertos "personajes" que aparecerán a lo largo de la historia no son, como tal, invenciones propias de mi imaginación, sino entidades antiguas, sin poder y desconocidas para los profanos. Estos seres, que podrían compararse a espectros o energías de pensamiento, son producto de la imaginación colectiva de todas las especies vivas y pueden ser sumamente peligrosos. No pertenecen a los planos dimensionales de la materia, sino que perturban la energía natural y se alimentan de ella.
Sean precavidos y recuerden que...
Aunque el tiempo y la existencia sean eternos, y todo lo que se crea sea producto de nuestra imaginación y energía, no debemos subestimar el poder de nuestros pensamientos y deseos. Debemos ser conscientes de que lo que creamos, incluso en nuestra imaginación, puede tener consecuencias en nuestro mundo y en otros planos dimensionales. Por tanto, cuidemos nuestros pensamientos y deseos y usemos nuestra creatividad de manera responsable y positiva.
Todo cuanto fue, es y cuanto fuese, será...
Alan J. Reyes
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